Cómo tallar una cejuela de hueso o cuerno paso a paso
Tallar una cejuela a partir de una pieza en bruto es un trabajo de paciencia más que de fuerza: se trata de quitar material poco a poco y comprobar a menudo. Esta guía resume el proceso habitual en una guitarra de cejuela encastrada (acústica, eléctrica o clásica). Si tu instrumento es valioso o no lo tienes claro, un luthier lo hará en poco tiempo; si te animas, aquí tienes los pasos.
Qué necesitas
- Una pieza en bruto de hueso, cuerno o madre perla algo más grande que la cejuela final.
- Lija de varios granos (por ejemplo de 150 a 1000) pegada sobre una superficie plana, y una lima plana.
- Calibre (pie de rey), lápiz afilado y regla.
- Limas de cejuela del grosor de cada cuerda, o al menos limas finas para las ranuras.
- Mascarilla: el polvo de hueso y de cuerno no conviene respirarlo.
1. Retira la cejuela vieja
Afloja las cuerdas y apártalas. Si el borde de la cejuela está pegado al barniz, pasa antes un cúter por la junta para que no salte la laca al sacarla. Después, apoya un taco de madera en un lateral y da un golpe suave para despegarla. Limpia la ranura de restos de cola sin rebajar la madera: el fondo tiene que quedar plano.
2. Ajusta el grosor a la ranura
Mide el ancho de la ranura con el calibre y lija la pieza sobre la superficie plana, por las dos caras, hasta que entre ajustada con la presión de los dedos, sin holgura y sin forzar. Es el paso más importante: una cejuela que baila transmite peor la vibración. Comprueba que la base queda plana y a escuadra.
3. Corta el largo
Presenta la pieza en la ranura, marca el ancho del mástil por los dos lados y lija hasta la marca. Deja los extremos ligeramente redondeados para que no corten la mano al tocar en la primera posición.
4. Marca la altura y la forma
Con la pieza colocada, apoya sobre los trastes un lápiz lijado por la mitad, para que la mina quede a ras de los trastes, y traza una línea en la cara de la cejuela: esa línea sigue la altura y la curvatura del diapasón. Deja por encima un margen de uno o dos milímetros y rebaja la parte sobrante. En las eléctricas, la parte superior debe seguir la curvatura del diapasón; en las clásicas suele ser plana.
5. Haz las ranuras de las cuerdas
Marca la posición de las dos cuerdas exteriores tomando como referencia la cejuela original, y reparte el resto de forma que el espacio entre cuerdas quede equilibrado. Lima cada ranura con la lima de su grosor, con una ligera inclinación hacia el clavijero para que la cuerda apoye en el borde delantero de la cejuela.
Baja las ranuras poco a poco. Para comprobar la profundidad, pisa la cuerda en el tercer traste: entre la cuerda y el primer traste debe quedar una holgura mínima. Si la cuerda toca el primer traste, te has pasado; si la holgura es grande, la guitarra será dura de tocar y desafinará en las primeras posiciones.
6. Rebaja y pule
Cuando las ranuras estén a su profundidad, rebaja la parte superior para que las cuerdas no queden enterradas: lo habitual es que asomen más o menos la mitad de su grosor. Termina lijando con granos cada vez más finos y da un pulido final para que la superficie quede lisa y brillante.
7. Colócala
Muchas cejuelas se sujetan solo con la tensión de las cuerdas, sobre todo en guitarra clásica. Si quieres fijarla, basta con una gota pequeña de cola blanca en la base, para poder cambiarla en el futuro sin dañar el mástil. Monta las cuerdas, afina y comprueba de nuevo la altura en el primer traste.
¿Prefieres no tallarla?
Tenemos cejuelas ya talladas para Stratocaster y Telecaster, para Les Paul, SG y acústicas, y para guitarra clásica y flamenca. Si dudas con la medida, consulta la guía de medidas de cejuelas y selletas; para elegir material, la guía de hueso o cuerno.
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