Cejuela de hueso o de plástico: por qué merece la pena cambiarla
La mayoría de las guitarras salen de fábrica con una cejuela de plástico: es barata, se fabrica en serie y cumple. Pero es una de las primeras piezas que un luthier propone cambiar, porque una cejuela de hueso hecha a medida mejora la guitarra en varios aspectos a la vez. Aquí te explicamos por qué y cómo se hace.
Qué ganas con una cejuela de hueso
- Dura mucho más. El hueso es más duro que el plástico: las ranuras no se desgastan con el roce de las cuerdas y la cejuela aguanta años de cambios de cuerdas.
- Mejor resonancia. Una pieza maciza y densa transmite mejor la vibración de la cuerda al mástil; la guitarra suena más llena.
- Más sustain. Al perderse menos energía en la cejuela, las notas al aire se sostienen más tiempo.
- Afinación más estable. La cuerda apoya en una ranura firme y lisa: desliza bien al afinar y no se mueve de su sitio, así que la guitarra afina mejor y se mantiene afinada.
Por qué el plástico se queda corto
Muchas cejuelas de plástico se fabrican por inyección y son huecas por dentro: por fuera parecen una pieza entera, pero por debajo tienen cavidades. No todas son así, pero en muchas hay poco material real entre la cuerda y el mástil, y esa falta de masa se traduce en menos resonancia.
Además, el plástico es blando. Con el roce de las cuerdas, sobre todo las graves, las ranuras se ensanchan y se hunden: la cuerda baja, puede empezar a trastear en el primer traste y se desplaza de lado al tocar.
De qué está hecha una cejuela de hueso
Lo habitual es hueso de vaca macizo, que suele blanquearse para darle un color uniforme. También puedes elegirlo sin blanquear, con su tono marfil natural y sus vetas, o pasar a otros materiales naturales como el cuerno de buey o la madre perla, cada uno con su matiz. Lo explicamos en la guía de hueso o cuerno.
Cómo se hace una cejuela a medida
Las cejuelas de recambio genéricas rara vez encajan a la primera. Por eso lo mejor es partir de una pieza en bruto y ajustarla a cada guitarra:
- Sujeción y medida: la pieza se fija en un tornillo de banco y se mide con calibre el hueco del mástil.
- Largo y grosor: se rebaja hasta que entra justa en la ranura y llega de lado a lado del mástil.
- Perfil y ranuras: con limas se le da la altura y la forma, y se abren las ranuras de cada cuerda.
- Pulido: se pule antes de colocarla, para que la cuerda deslice sin enganches.
Si quieres hacerlo tú, tienes el proceso completo, paso a paso, en la guía para tallar una cejuela. Y si no sabes qué medida necesitas, mira la guía de medidas.
¿Y la selleta?
La selleta del puente suele venir también de plástico, y cambiarla por una de hueso tiene las mismas ventajas. Te lo contamos en la guía para tallar una selleta.
HezurAdar